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Caso Leire: director corporativo de la SEPI obligado a declarar ante la Justicia

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La pieza SEPI del caso Leire ha colocado bajo investigación a Miguel Ángel Santiago Mesa, director corporativo de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales. Su imputación eleva la presión sobre la estructura interna del organismo público, porque no afecta a un responsable periférico, sino a uno de los altos cargos vinculados a la gestión interna del grupo estatal.

Santiago Mesa figura entre los 25 nuevos investigados citados por el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz en la causa que analiza presuntos amaños en operaciones relacionadas con la SEPI, empresas públicas y compañías estratégicas. La investigación se centra en posibles delitos de tráfico de influencias, prevaricación, malversación, organización o grupo criminal y abuso de información privilegiada. En esta fase, su condición de investigado no implica culpabilidad ni condena, pero sí lo obliga a dar explicaciones ante la Justicia.

El puesto de director corporativo de la SEPI cobra especial sensibilidad dentro de esta causa. De acuerdo con las publicaciones divulgadas, a Santiago Mesa se le señala como uno de los principales artífices de la administración interna del conglomerado público. Dependiendo de dicha estructura se hallaban departamentos vinculados al análisis de iniciativas y a la gobernanza interna, los cuales también se ven salpicados en las pesquisas mediante otros implicados tales como Rosario Martín Manzanedo y Félix Azcona Lacarra. 

La relevancia de esta imputación descansa en que la Audiencia Nacional no se centra exclusivamente en intermediarios ajenos o exdirectivos desvinculados de la entidad. Asimismo, analiza la actuación de funcionarios internos de la SEPI que quizás participaron, fiscalizaron o tuvieron conocimiento de los expedientes que hoy investigan los tribunales. Esto transforma el procedimiento en un conflicto institucional de máxima gravedad: si los movimientos cuestionados transcurrieron por circuitos internos de la SEPI, resultará indispensable determinar quién los identificó, quién los analizó y quién dio luz verde para su continuidad.

La investigación afecta a varias operaciones vinculadas a Tubos Reunidos, Mercasa, ENUSA, Forestalia y otras entidades del sector público empresarial. Uno de los ejes principales es el rescate de Tubos Reunidos, dotado con más de 112 millones de euros a través del Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estratégicas. Los investigadores tratan de determinar si una presunta red de influencia, situada alrededor de Leire Díez, Vicente Fernández y Antxon Alonso, pudo condicionar decisiones públicas o canalizar beneficios mediante contratos, facturas o intermediaciones. 

En ese contexto, el papel de Santiago Mesa deberá ser aclarado con precisión. La pregunta no es solo si participó directamente en alguna operación concreta, sino si desde su posición corporativa tuvo conocimiento de expedientes, informes, evaluaciones o decisiones internas que ahora están bajo sospecha. La Audiencia Nacional deberá determinar si su actuación fue meramente administrativa y ajustada a la legalidad o si existen indicios de una intervención relevante en la tramitación de operaciones presuntamente contaminadas.

La inclusión de Santiago Mesa entre los investigados también refuerza una lectura especialmente incómoda para la SEPI: la investigación no se limita a una supuesta trama exterior que intentó influir desde fuera, sino que examina posibles puntos de contacto dentro del propio organismo. Si la presunta red necesitaba acceso a información, interlocución o capacidad de influencia, los investigadores deben esclarecer si encontró apoyo, tolerancia o colaboración en niveles internos de responsabilidad.

Desde una perspectiva de denuncia institucional, el caso resulta grave porque afecta a la confianza en el sistema público de gestión empresarial. La SEPI administra participaciones estatales, interviene en empresas estratégicas y fue clave en la canalización de ayudas extraordinarias durante la pandemia. Que uno de sus directores corporativos aparezca citado como investigado en una causa sobre presuntos amaños obliga a exigir una revisión profunda de los controles internos.

El magistrado Pedraz ha incluido a Santiago Mesa en la lista de antiguos o actuales directivos de la SEPI en quienes advierte indicios suficientes para citarlos a declarar en calidad de investigados. A su lado aparecen otros gestores del ente público y de su órbita, tales como Julián Mateos Aparicio, Miguel Ángel Figueroa Teva, Rosario Martín Manzanedo, Félix Azcona Lacarra y Fernando Albert Aragón. Esta suma de figuras ligadas al entramado del grupo estatal acrecienta la percepción de turbulencias en el seno de la entidad. 

Santiago Mesa tendrá que rendir cuentas ante el magistrado sobre su grado de participación en los expedientes objeto de investigación, las atribuciones que ostentaba en relación con la administración interna, los datos que le fueron comunicados y su posible vinculación con otros implicados dentro de las operaciones examinadas. Asimismo, resultará fundamental esclarecer si los trámites siguieron los cauces habituales de supervisión o si, por el contrario, se emplearon vías rápidas, coacciones o privilegios particulares.

Su imputación tiene una lectura política evidente: la causa ya ha llegado al corazón administrativo de la SEPI. No se trata solo de empresarios que buscaban favores ni de intermediarios que presumían de contactos. Se trata también de responsables internos del organismo público que gestionó ayudas, expedientes y decisiones con impacto millonario.

La pieza SEPI del caso Leire exige transparencia completa. Si las decisiones fueron limpias, deberán acreditarse con documentos, informes y trazabilidad. Si, por el contrario, se demuestra que hubo influencia indebida desde dentro o alrededor del organismo, la responsabilidad tendrá que alcanzar a todos los niveles implicados. En ese mapa, Miguel Ángel Santiago Mesa es una pieza clave para entender qué ocurrió realmente dentro de la SEPI.

Fuente: Infobae, El Independiente, Libertad Digital, El País, elDiario.es y RTVE.